sábado, 3 de noviembre de 2018

INFLUENCIA AZTECA EN LA SOCIEDAD MODERNA DE MÉXICO




INFLUENCIA AZTECA EN LA SOCIEDAD MODERNA DE MÉXICO



Introducción


El legado de la civilización azteca en la actual cultura moderna mexicana es innegable. Desde la influencia en el idioma español hasta la comida tienen  su origen en el antiguo estado de México-Tenochtitlan. El imperio azteca fue vencido y conquistado por las tropas que lideraba el español Hernán Cortes en 1521. Esta gran civilización es una delas más impresionantes y florecientes del continente americano, sus dominios se extendieron por todo el territorio nacional actual hasta el norte de Guatemala. Esta civilización prehispánica destacaba en el arte de la guerra. Tenían una estructura social complicada basada en castas. De acuerdo con algunos documentos históricos, el pueblo azteca era originario de un sitio mítico conocido como Aztlán, que se suele ubicar fuera de los límites de Mesoamérica. 


Historia
Tras la caída del imperio tolteca a fines del siglo XII, el Valle de México fue invadido por sucesivas oleadas de pueblos bárbaros procedentes del norte que fundaron diversas ciudades-estado, como Xaltocan, Tetzcoco, Azcapotzalco o Coatlinchan. La última invasión la efectuaron la cultura azteca, un grupo de lengua náhuatl originario de Aztlan, un lugar semimítico situado en el Occidente de México.

Los mexicas —nombre que se daba la cultura azteca a sí mismos— se asentaron primero en la colina de Chapultépec y luego, tras ser expulsados de allí, en Culhuacán, de donde también debieron huir. Finalmente se establecieron de manera definitiva en un islote arenoso del lago de Texcoco. Los comienzos de la ciudad de Tenochtitlán, fundada en 1345, estuvieron llenos de problemas y dificultades. Por un lado, una parte de la población, descontenta con el terreno que se le había asignado, abandonó la pequeña aldea para fundar una nueva ciudad (Tlatelolco) en una isla cercana. Por el otro, la falta de materiales para la construcción y la ausencia de tierras cultivables obligó a los gobernantes mexicas a aceptar la autoridad de Azcapotzalco, una de las principales ciudades-estado de la región. Durante largo tiempo, los aztecas tuvieron que participar en las guerras imperialistas de Azcapotzalco, lo cual les proporcionó una gran experiencia militar que les sería de gran utilidad en el futuro.



La sociedad de la cultura azteca experimentó profundas modificaciones a lo largo de su corta historia al transformarse poco a poco el igualitarismo de los primeros tiempos, consecuencia de la orientación militar y los grupos de parentesco, en la estructura social descrita por los soldados españoles. En principio, pueden diferenciarse dos grandes clases sociales: la noble y la plebeya. Teóricamente, los miembros del grupo inferior podían ascender al superior y viceversa, pero en la práctica la movilidad social era inexistente. El sector dominante estaba formado por capas sociales de diversa procedencia encabezadas por el linaje real descendiente del primer tlatoani (orador) o rey mexica.




Le seguían en poder y prestigio los tetecuhtin (señores), nobles de alto rango que se habían hecho merecedores del título por los valiosos servicios que prestaron al Estado. Los señores poseían enormes extensiones de tierras en los lugares conquistados que se cultivaban mediante siervos y ocupaban los cargos más elevados del gobierno de la nación. El rango no era hereditario, si bien los hijos de los tetecuhtin podían sucederá su padre cuando demostraban poseer los requisitos necesarios. El tercer bloque estaba formado por los pipillin (literalmente hijos), quienes, como su nombre indica, estaban emparentados con los monarcas y los tetecuhtin. Constituían la gran masa de la nobleza y sin ellos el imperio no hubiera podido funcionar, dado que todos los puestos intermedios de la administración, la magistratura, el ejército y el sacerdocio eran ejercidos por pipiltin. Estos nobles tenían derecho a poseer una o más parcelas del latifundio familiar.Los cuauhpipiltin (hijos del águila) constituían el último escalón de la clase  noble. Se trataba de guerreros o mercaderes procedentes de la clase plebeya que habían logrado franquear la barrera social gracias a sus dotes militares o a su habilidad comercial. Estos méritos les daban derecho a disponer de la producción de un pequeño lote de tierras que se les entregaba para su sustento, a contraer más de un matrimonio, y a quedar exentos de la obligación de tributar en especie o en trabajo al tlatoani. Los cuauhpipiltin, sin embargo, no eran bien vistos por los aristócratas de sangre, que les prohibían lucir determinados adornos reservados a la nobleza, recordándoles así lo bajo de su cuna.



La clase dominada carecía de la homogeneidad que caracterizaba al estamento plebeyo de otras sociedades precolombinas. Había tantas diferencias económicas e incluso jurídicas que conviene diferenciar al menos tres estratos: superior, medio e inferior.




El primero lo integraban los pochteca, comerciantes dedicados a la exportación e importación de los productos de lujo consumidos por la élite dirigente. El carácter semioficial de su profesión, que les llevaba a veces a actuar como espías, les proporcionaba grandes riquezas y la gratitud del Estado.
Por el contrario, la inmensa mayoría de los macehualtin (Merecidos) se situaba en el escalón intermedio. Su profesión dependía del lugar donde residiesen: los que vivían en las áreas rurales o en los suburbios de Tenochtitlán se dedicaban a la agricultura; los de las ciudades al comercio al por menor, a las artesanías o a los servicios. Los plebeyos se organizaban en calpultin (singular calpulli) o barrios. El calpulli fue originariamente un grupo de familias emparentadas entre sí que cultivaban la tierra de manera comunal y estaban subordinadas a un jefe, el calpuec. Esta institución, típica de las sociedades agrícolas pre-aztecas, se convirtió en Tenochtitlán en una simple demarcación territorial con funciones económicas, administrativas, militares y educativas. Los mayeque (braceros) y los tlatlacotin o esclavos constituían los estratos inferiores de la sociedad de la cultura azteca. Los primeros cultivaban las tierras de los nobles y estaban adscritos a ellas. Al igual que sucedía en la Europa medieval, los mayeque formaban parte del latifundio y se heredaban o compraban junto con el resto de la propiedad. La categoría de siervo pasaba de padres a hijos e incluía, entre otras muchas cargas, la obligación de servir en el ejército, de hacer las tareas domésticas de la casa del Señor, y de entregarle una parte de la propia cosecha. Los tlatlacotin, denominados impropiamente esclavos por los cronistas españoles, gozaban de una posición jurídica que les hacía más semejantes a los siervos del medievo que a los esclavos de la antigüedad clásica. Así, podían contraer matrimonio con personas libres, sus hijos no heredaban la condición de esclavo y tenían derecho a poseer propiedades (esclavos incluidos). Las causas que conducían a la esclavitud eran dos: la pobreza, que impulsaba a algunas personas a venderse a sí mismas y la condena por robo u otro delito.




La agricultura estaba perfectamente adaptada al medio ambiente. En las zonas secas se construyeron centenares de canales de riego para aprovechar las aguas de los lagos y ríos. En las lagunas, donde no se podía cultivar, se crearon infinidad de chinampas, islotes artificiales de cieno apuntalados en sus esquinas con sauces acuáticos que daban dos cosechas anuales. Las chinampas, al igual que las restantes tierras, se dividían en tres grupos según su poseedor: comunales, estatales y privadas. Las primeras pertenecían al calpulli y se entregaban en usufructo a los miembros del barrio para su cultivo individual. Las segundas eran propiedad del Estado, quien las explotaba directamente o mediante arriendo para sufragar los gastos del palacio, la justicia o el ejército. Las terceras estaban en manos de los nobles y podían venderse junto con sus mayeque siempre y cuando el comprador fuese miembro de la nobleza.
La posesión de la tierra permitía a los pipiltin dedicarse íntegramente a la guerra, gracias a la cual se obtenían enormes cantidades de objetos exóticos, materias primas o productos de primera necesidad. La mayor parte del tributo de los pueblos sometidos se empleaba en el mantenimiento de la corte, del ejército, de las fiestas religiosas, de los obreros y del pueblo en época de malas cosechas; el resto se entregaba a los artesanos para su transformación en productos de lujo, que a su vez se exportaban a otras áreas de Mesoamérica.





A continuación se mencionan varios puntos en los que la cultura azteca  ha tenido influencia en la sociedad actual de México:

Sociedad: Tenían conocimiento en herbolaria, conocían muchas plantas y su  uso medicinal, y a la fecha siguen en uso muchas de ellas, contribuyeron a la  sociedad moderna con medicina antiespasmódica basada en las plantas para  tratar espasmos musculares y relajar, que además ayuda a combatir al  insomnio. Un legado del imperio sobre sus prácticas con hierbas es el  manuscrito de Badianus, estaba ilustrado y contenía más de 180 plantas y  árboles para tratar dolores. Su influencia en  la gastronomía es notable, pues  muchos alimentos nos fueron heredados, como los tamales, atole, pozole,  mixiote, pulque y tortillas. Muchos  vegetales se siguen usando en la cocina  mexicana como el maíz, aguacate,  chile, cacao, vainilla, nopales,  huanzontle, verdolagas, quintoniles, quelites, amaranto, chayotes, capulín,  tejocote, zapote, guayaba, chirimoya, guanábana, achiote, epazote, calabaza,  frijol, etc. Además su idioma sigue vivo hoy en día, pues una gran cantidad de  ciudades, pueblos y lugares tienen nombre con origen náhuatl, y muchas  personas en diferentes lugares aún  utilizan esta lengua para comunicarse.  El origen del día de muertos se remonta a la época prehispánica, este día caía  en el noveno mes del calendario solar azteca, y era celebrado durante un mes  completo. Las festividades eran presididas por el dios Mictecacihuatl, conocido  como la dama de la muerte, y que actualmente corresponde con la catrina.  Estas festividades se dedicaban a la celebración de los niños y de los parientes  fallecidos. Cuando los conquistadores españoles llegaron a américa en el siglo  XV se aterraron por las prácticas paganas de los nativos, y en un intento de  convertirlos al catolicismo movieron el festival hacia inicios de noviembre, para  que coincidiera con las festividades católicas del día de todos los santos y  todas las almas, creando de este modo el día de muertos de hoy en día.

Política: Su organización política no fue estrictamente centralizada pero la  alianza que había entre Texcoco, Tlacopan y Tenochtitlan logro que fueran un  pueblo fuerte. Con el paso del tiempo llego a existir una mezcla de culturas,  costumbres e idiomas que se mantenían unidas gracias a la parte religiosa y al  poder militar de los aztecas. Manejaban el derecho de las personas y la familia,  el derecho de propiedad, derecho penal, derecho procesal y la organización  social. La tenencia de la tierra se parecía a nuestra propiedad privada actual.  Los pueblos que sometían los aztecas solo estaban obligados a pagar tributo, permanecían con su organización política propia, costumbres, dioses, etc. En la  actualidad cada estado del país tiene sus leyes, pero estas están bajo la  Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Muchos pueblos tienen sus propios usos y costumbres, los cuales están permitidos y protegidos por ella. 

Matemáticas: Crearon un sistema de cifras que conocemos a partir del códex,  que es un manuscrito al que los especialistas nombraron así. Los inventarios y el  recuento de los tributos que el imperio recogía eran realizados por los escribas.  Esta numeración se basa en el principio aditivo según el cual el valor de una  representación se obtiene sumando los valores de las cifras. Esta numeración  tenía base vigesimal. El calendario azteca es evidencia de los conocimientos  en matemáticas y astrología que poseían. Este calendario contiene las figuras  e imágenes de sus días, meses y soles, y tenía una medición del tiempo tan  exacto que los actuales aparatos de medición del tiempo solo han encontrado  una ligera variación de segundos al realizar la comparación entre ambos  métodos.

Educación: Históricamente hablando, para el resto del mundo no ha sido  común la educación obligatoria, pero en este tema los aztecas estaban a la  vanguardia, presentando un modelo educativo libre, que no distinguía género o  clases sociales. Otros países al mismo tiempo también contaban con  educación, pero esta era dirigida únicamente a las clases altas. Los aztecas  eran bien educados, pero sin embargo los niños recibían mayor instrucción que  las niñas, la educación que ellas recibían estaba enfocada a administrar el  hogar y a llevar las finanzas, así como manualidades y artesanías, a los varones se  les inducia en la lucha, medicina, religión y el liderazgo. Hasta hace pocos años  esa influencia estaba muy marcada en nuestro país, pues de igual manera a  los niños y niñas se les educaba muy similar, enfocando a las niñas en labores  propias del hogar y a los niños en todas las actividades físicas y profesionales.

Clases sociales: En la cultura azteca la estructura y división social estaba  justificada a partir de una cosmovisión teológica. Esta sociedad vivía para los  dioses y estos legitimaban el linaje del tlatoani y la distribución social  resultante. El tlatoani estaba en la cima de la pirámide social, le seguían los  pipiltin, que eran la nobleza; luego los pochtecas, estos eran los comerciantes;  después los macehualtin, agricultores y artesanos; y hasta abajo los tlatlacotin,  que eran los esclavos. La clase media era la más numerosa en la sociedad  azteca y estaba conformada principalmente por contadores, legisladores,  comerciantes, trabajadores de plumas, alfareros, tejedores, escultores,  pintores, orfebres y plateros. La sociedad actual de México se caracteriza por ser muy clasista, en ella la  clase media es la más numerosa, coexistiendo con la clase baja y la clase alta, cada  una viviendo en zonas, lugares o colonias definidas que marcan la diferencia  de estatus. 

Idioma: El español ha influido mucho en el idioma náhuatl durante los últimos  cinco siglos, pero la influencia del náhuatl en los idiomas español e inglés ha  sido profunda también, aunque no se reconozca tanto. Un gran porcentaje de  topónimos náhuatl se pueden observar con solo mirar un mapa de México. Una  gran cantidad de pueblos y ciudades desde el norte del país hasta su extremo  sur llevan nombres de origen náhuatl. La lengua española ha sido nutrida con  un número extraordinario de palabras se origen náhuatl, como por ejemplo  aguacate, capulín, chocolate, coyote, guacamole, mezcal, peyote y tomate. De  igual manera el idioma ingles también ha adoptado muchas palabras que  tienen su origen en el náhuatl. El idioma que hablaba el imperio azteca continúa siendo una  fuente de orgullo para los pueblos indígenas de México, es la lengua indígena  más común, utilizada por un gran número de personas en por lo menos quince  estados del país.

Comida: A los aztecas les debemos la introducción del chocolate caliente y de  las palomitas de maíz, que aunque ya existían se  le debe a los españoles su  propagación por todo el mundo. Ellos se dieron cuenta que las empleaban en adornos y  tocados para adorar al dios del maíz y la fertilidad. El chocolate caliente era  una bebida preparada con chile y harina de maíz que bebían las personas  pertenecientes a la clase alta. Los españoles le añadieron azúcar, y así se  convirtió en la bebida que hoy en día conocemos. La goma de mascar fue otra  importante aportación al mundo, ellos fueron los primeros en mascar la savia  que los arboles de chile secretaban. También aportaron una gran cantidad de  alimentos como los tamales, el pulque, las tortillas, el atole, el pozole, los  mixiotes y las tradicionales salsas de chile y tomates verdes o rojos; vegetales  como el maíz, chile, chirimoya, epazote, aguacate, zapote, achiote, nopales,  tunas, frijoles, verdolagas, guayaba, huanzontles, quelites, tejocote, calabaza,  chayotes, guanábana, capulín, vainilla y amaranto, por solo mencionar  algunos.

Comercio: Esta economía, de marcado corte imperial, exigía un activo comercio, cuyas rutas cubrían desde las costas del Pacífico hasta las del Golfo de México. Por eso los pochteca gozaban, como hemos visto, de un fuerte prestigio social. La actividad de los mercaderes no se limitaba al territorio controlado por la cultura aztecas. La demanda de cacao, plumas de quetzal y otras materias tropicales llevaba a los pochteca a los lejanos mercados de Xicalanco, en el Golfo de México, y Xoconochco, en la costa pacífica, importantes centros comerciales donde se intercambiaban las producciones del altiplano y del área maya. Algunos bienes suntuarios se distribuían paralelamente a través de la red de mercados locales o regionales. En los tianguis, que se celebraban cada cinco o veinte días, se vendían todo tipo de mercancías y se ofrecían los servicios de muchas profesiones. Una corte de 12 jueces, presididos por un representante de los pochteca, y un ejército de funcionarios se encargaban de impedir los fraudes o de resolver los litigios.
Las compras se hacían a base de trueque, o lo más frecuente, con moneda. El sistema monetario mexica se diferenciaba bastante del occidental, pues los valores de cambio más frecuentes eran las semillas de cacao y las mantas, cuyo valor dependía de su tamaño y calidad. Al respecto interesa señalar que las mantas suponían una elevada porción de los tributos recogidos. Hoy en día los tianguis siguen existiendo por todo el territorio nacional, habiendo uno o varios en cada pueblo o colonias de alguna ciudad y poniéndose por lo regular un día de la semana. 

Astronomía: La piedra del sol exhibe un resumen del infinito universo azteca  representando su cosmología y las edades del mundo. Esta piedra monolítica  tiene grabado sobre su superficie  un resumen del conocimiento de astronomía  y de la ciencia que habían alcanzado en  aquellos tiempos. Lo que resulta  específicamente meritorio es que esta ciencia se desarrolló sin contar con otros  soportes que la experimentación. No disponían de instrumentos ópticos y de  cálculo, por lo que la precisión de sus datos se debía fundamentalmente a la  observación paciente, ayudada nada más que de líneas visuales.  A pesar de sus limitaciones elaboraron el calendario de 365.2420 días, más preciso que el  europeo de Gregorio XIII, de 365.2425 días. Determinaron con gran precisión  las revoluciones del sol, la luna, venus y tal vez marte. Agruparon a las  estrellas en constelaciones que no coinciden con las nuestras; conocieron la existencia de los cometas y la frecuencia de los eclipses de sol y de luna. Esta observación de los cielos le permitió desarrollar conocimientos de meteorología, y así predecir las heladas o establecer las características de los vientos, tal y como hoy en día muchas personas en el campo y en zonas rurales aun hacen y se sirven de este legado ancestral. 





Conclusiones

Lo que ha permanecido de la cultura azteca es una combinación de algunas costumbres del pasado con las enseñanzas de los frailes del siglo XVI. Pero no hay duda de que las características esenciales de la raza han persistido, debido a que los conquistadores españoles se mezclaron con la población nativa, dando origen al mestizaje, nunca aisló o extermino a los indígenas. Este suceso se debe atribuir en gran medida a la imposición de la iglesia y también a la sangre caliente de los latinos. Si nos ponemos a recorrer las calles de nuestro país aún podemos observar en su gente los rasgos y maneras de los antiguos aztecas.






Realizado por: 

- José Angel Acuña González
- Melissa  Piedrahita Agudelo
- Ana Cecilia Corona Flores 


Referencias

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Cultura Mundial.com. Sociedad azteca. Recuperado el 03 de noviembre de 2018, de http://www.culturamundial.com/2015/09/sociedad-azteca.html

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